jueves, octubre 13, 2005

[endo(genous) + (mo)rphin(e)]

Tengo una nueva adicción. Sana (¿sana? una amiga me dijo hoy que parecía enfermita).
La trotadora.
Me gusta que sea una máquina, fija, inerte.
Me enchufo al soundtrack de Pi o Run Lola Run (qué más ad hock) y entro en trance.
La sensación de llevar mi cuerpo al límite me tiene fascinada. Es un poco lo que experimenté en un período cuando practicaba Kung-Fu. Se me había olvidado.
Ni trotar en la playa se asemeja a esto.
Cinco minutos más...
Cinco más...
Siento que mi cuerpo va a caer ahí mismo, casi lo miro desde afuera.
Soy energia.
La mirada fija en un lugar perdido, todos los músculos activos y mi corazón a punto de estallar.
Ese es el punto.
Nada más importa, solo el movimiento.

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